viernes, 24 de octubre de 2014

DARIO ORTIZ ROBLEDO

El niño Darío Ortiz V, óleo sobre madera, 2014
"En la américa colonial, especialmente en México, nació la tradición de retratar niños muertos como una manera ritual de perpetuar su memoria. Estos niños muertos antes del uso de la razón eran considerados angelitos si estaban bautizados. Algunos eran retratados como si estuvieran vivos con sus mejores trajes, otros apenas dormidos entre coronas y racimos de flores frescas. Desde la llegada de la fotografía éste arte se popularizo aún más al punto de que algunos fotógrafos se especializaron en él como es el caso del mexicano Juan de Dios Machain a finales del siglo XIX. En Colombia trabajaron éste tema los fotógrafos Demetrio Paredes, Melitón Rodríguez y Benjamín de la Calle quien fue muy solicitado por su particular poética. Modernamente la muerte niña como se le llama fue trabajada por importantes artistas como Frida Khalo, David Alfaro Siqueiros, Gabriel Fernández Ledesma, Juan Soriano, Alejandro Obregón, e incluso son considerados parte del género los retratos que Botero hizo de su hijo Pedrito.
La exposición “Canción de cuna para un niño muerto” del Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público MSHCP reúne a un grupo de artistas que fueron invitados a trabajar alrededor de ese tema.
Por mi parte, y con el poder evocador que tiene el arte, elegí la figura de mi Padre como niño muerto, pintado sobre una de mis paletas como un acto simbólico de quien me dio las primeras bases para aprender a pintar." DOR